sábado, 11 de abril de 2009

LENCERIA EROTICA



Hola, me llamo Inés y en una reunión de artículos para el placer que se celebró en casa de mi amiga Carmen, escogí un par de modelitos de lencería muy diferentes de lo que habitualmente utilizó y que suelen ser de algodón blanco.

Ahora, a solas en casa y desnuda frente al espejo, no me parece tan buena compra como en la reunión… ¿No pareceré un espantajo? Porque, desde luego, a la modelo del catálogo, una joven de cuerpo perfecto, le sentaba muy bien… Bueno, si no me lo pruebo, no lo sabré y lo peor que me puede pasar es que me ría de mí misma… ¡Allá voy!
Empezaré por el conjunto de corpiño de blonda negra con ballenas, escote “palabra de honor” bajo y lazada frontal.

-Um, nena, cómo realza tu figura- le dije a la imagen reflejada en el espejo.
Lo cierto es que el corpiño realza mi pecho al subirlo y juntarlo hasta conseguir que asome por encima casi por completo porque apenas cubre los pezones, y la cintura, que creía inexistente, la remarca
-Vaya pechos, vaya curvas- dije en voz alta
El conjunto se completa con un liguero, un tanga hilo y unas medias de de red que me voy poniendo poco a poco sin dejar de mirarme al espejo, primero sentada a los pies de la cama y luego de pie para subirme el tanga, anudarlo en uno de los laterales, y enganchar las medias al liguero.

-Guau… no estás nada mal… realza tus nalgas y estiliza tus piernas… ¡Nena, estás muy sexy!
No me lo puedo creer pero me veo muy bien y, no es por presumir, pero hasta más sensual que la modelo del catálogo que está demasiado delgada.
-Nena, muévete un poco para mí- Me sorprendí al oír mis palabras.

Me levanto y tras rebuscar un poco, encuentro la banda sonora de una película muy sensual.
Ya delante del espejo, comienzo a contonearme al compás de la música y con un dedo recorro la parte del pecho que asoma por encima del corpiño mirándome con cara picarona.
Ya con las dos manos me apretó los senos turgentes por encima del corpiño, cantando en voz alta el estribillo de la canción.
-¡You can leave your hat on….!
Me recorro el torso con las manos y los muslos. Levanto la pierna derecha apoyando el pie en la cama y me acaricio la cara interna de la extremidad con mucha suavidad. La bajo y me giro hasta dar la espalda al espejo e inclinando un poco le enseño las nalgas resaltadas por el tanga y el liguero.

-¡Vaya culo!- Y lo acaricio con ambas manos. Metiendo un dedo por detrás del hilo del tanga lo separo y me sigo masajeando las nalgas pero esta vez apretándolas con fuerza. Cojo el cordón con dos dedos y lo suelto, golpeándome como si fuera una goma.
Poco a poco me subo a la cama y empieza a gatear sin dejar de mirarme al espejo, arqueando la espalda
-Roooooooo- ronroneo
Y le enseño las uñas.
-Gatita, enséñame tu sexo
Sentada con las piernas abiertas, me retiro un poco el tanga asomando un peludo monte de Venus

-¿Dónde tienes el clítoris?
Y con ambas manos me retiro el vello púbico y me abro los labios mayores para dejar a la vista unos hermosos y sonrosados labios menores. Me meto el dedo índice de la mano derecha en la boca y embadurnado de saliva me recorro los genitales hasta localizar el clítoris que, aún de pequeño tamaño, pide guerra.
-Um, qué bueno…para, no tengas prisa, ya habrá tiempo
Y vuelvo a recorrerme el torso con ambas manos hasta llegar al lazo que mantiene el corpiño cerrado y poco a poco lo desato aflojándolo un poco hasta asomar los senos casi por completo
-Mejor así
Y me masajeo los pechos metiendo las manos por la apertura del corpiño.
-Um

Me desato las lazadas laterales del tangaque lanzo al espejo y me chupo el dedo con deseomirándome con una cara que consigue excitarme aún más.
Vuelvo al clítoris y me lo acaricio con una mano mientras con la otra me acaricio un seno, pero la sensación es tan fuerte que no puedo mantenerme sentada y me tumbo sin dejar de acariciarme
-No pares, no pares
-Um, qué gusto
-Ay, ay….guauuuuu, no puedo maaássss
Y me convulsiono en un fabuloso orgasmo, con las piernas estiradas.
Sin apenas dejarme descansar, me introduzco el dedo corazón de la mano derecha por la vagina y lo muevo por el interior como si un pene imaginario me penetrara. Me parece poco y me meto también el dedo índice. Con la mano izquierda sigo masajeándome los senos.
-¡Qué bueno! Tócate el clítoris
Y sin sacar los dedos de la vagina, me acaricio el clítoris con los dedos índice y corazón de la otra mano.
La sensación es tan placentera que no os la puedo explicar, sólo os diré que no quiero que termine.
-No puedo másss. Ahhhh
Y un nuevo orgasmo, más intenso que el anterior, recorre todo mi cuerpo.
Me siento tan relajada que se me escapan algunas lágrimas. Bueno, creo que me quedaré tumbada un ratito.
Pensándolo bien, si la lencería ha conseguido que disfrute tanto ¿qué harán los juguetes eróticos que compré?...Creo que lo voy a pasar muy bien.
Me dijo Eva que la lencería no es sólo para disfrutar en la intimidad sexual así que mañana me pondré el traje de chaqueta y debajo este modelito…¡a ver si cae algo!
Esta noche dormiré desnuda pero mañana estrenaré el segundo modelito, un picardías transparente y seguro que en la próxima reunión compraré más lencería y más atrevida.

Cristina G.M.

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