miércoles, 11 de marzo de 2009

IMAGINA

y bien
imagina ............
tus manos entrelazadas con las mías, transmitiendo, sensualidad y calor, comprensión y amor, si como un pacto, un pacto entre los dos, ni Dios, ni la Naturaleza, solo tu y yo.

Entonces mirare tus ojos fijamente, entrare a tu cuerpo, a tus pensamientos y sentimientos por tu mirada, me acerco a tu corazón, casi imperceptiblemente, con mucha cautela, no quiero que cierres tus ojos, no antes de entrar por completo a tu ser, no antes de hacerte soñar, vivir y sentir como yo te vivo, como yo te siento, no con reglas, ni tabúes, solo con un infinito amor y una fuerte pasión que me mata.
Cuando este tan cerca de ti mis labios besaran suavemente los tuyos, mi aliento te embriagara. Si puedo sentir tu boca, tu lengua jugueteando con la mía, mientras, mis brazos se engancharan a tu cuello, los tuyos a mi cuerpo. ¿Puedes sentirlo? mis manos bajan lentamente por tu espalda desnuda, aprisionándola contra mi pecho, los besos se vuelven interminables, intensos, pero decido recorrer tu cabello con mi respiración, tu cuello y tus orejas.

Cada segundo la pasión crece, te quiero mas cerca, ahora yo soy el que te siente muy dentro,.tan dentro de ti como para arrancarte un grito silencioso un gemido de pasión, desbordando toda tu sensualidad en un momento, un momento, solo eso…
Te recuesto en esa cama, en la que duermo, mi lengua recorre cada centímetro de tus pechos, tu abdomen, haciendo pequeños movimientos, hasta llegar a tu pubis, donde me detengo y lo observo, lo contemplo, hombre al fin y al cabo, con tu falo bien erecto, mi boca no puede contenerse, le urge tenerlo dentro, se le insinúa sacando su lengua, tocándolo húmedamente, besándolo, acariciándolo, para culminar succionando ese licor que emerge
desde adentro....

lunes, 9 de marzo de 2009

EL PARQUE



Caminábamos tomados de las manos por la calle, estaba haciendo un poquito de frio, te pedí que me abrazaras, que sentía frío y tu brazo rodeó mis hombros, de repente llegamos a un parque y nos sentamos en una banca apartada, bajo un enorme árbol, estaba frio y te pedí que me dieras calor, y comenzamos a besarnos, tus labios se posaron sobre los míos y poco a poco nuestras lenguas se encontraron, me separaste y te quitaste tu chaqueta y me la pusiste a los hombros, yo pensé que era un gesto muy tierno de tu parte, pero tu intención era otra; comenzaste a desabrochar mi blusa un botón, luego otro, luego otro y empezaste a jugar con mis senos la chaqueta nos protegía de las miradas indiscretas y continuamos besándonos, me empecé a excitar y mis manos comenzaron a acariciar tu pecho, desabroche los primeros botones de tu camisa y tuve acceso a tus pezones, los cuales pellizque con ternura, tu continuabas besándome, no me dejabas respirar, me separaste de tus labios y volteaste a ver si había gente, me levantaste de la banca y nos fuimos detrás del árbol, te colocaste con la espalda en el tronco del árbol y me abrazaste, me dijiste cuanto me deseabas, cuanto te gustaba estar conmigo entre tus brazos, cuanto deseabas que hiciéramos el amor y comenzamos de nuevo a besarnos, yo acariciaba tu pecho y tu mis senos, los lambias, los chupabas, los succionabas.

Luego mi mano se aventuró y baje el cierre de tu pantalón y accedí entre tu ropa hasta que llegue a tu pene y lo comencé a acariciar, tú volviste a mis labios y continuaste besándome, abandonabas mis labios para besar mis senos y yo te acariciaba ahí, justo en ese lugar que tanto te gusta, me solté de tus brazos y me hinque en la hierba, y te pregunte ¿te gustaría sentir mis labios, rodando tu pene?, me contestaste que si y puse mis labios en la punta, saque mi lengua y trace un circulo imaginario a su alrededor, luego poco a poco lo fui introduciendo en mi boca hasta que lo sentía todo dentro, volví a tener solo la punta entre mis labios y empecé a succionar en forma suave, tu me decías “No pares”, “Sigue”, te acaricie con mi lengua recorriendo toda su longitud y volví a introducirlo en mi boca, tu me tomaste del cabello ya fuera de ti, y me acercabas más a ti, querías que te liberara, me pediste más y más, jadeabas, sudabas; arañe con mis uñas tus testículos los apreté y explotaste en un orgasmo sin fin, tus piernas temblaban y te dejaste caer hacia atrás saciado, tu cabeza se posó en el tronco del árbol, me

domingo, 8 de marzo de 2009

TU FANTASIA RELATADA POR MI, SEGUNDA PARTE



Seguíamos besándonos, sus besos eran tiernos, tranquilos, estaba poco a poco regresando a la tierra después de ese orgasmo tan explosivo, yo sentía cada vez más la humedad entre mis piernas, mi vientre palpitaba, estaba muy excitada, y mis besos fueron subiendo de intensidad, le pedí que por favor me liberara de mi tormento, que me hiciera el amor y el comenzó a acariciar mis senos, con sus manos, con su lengua, me repetía una y mil veces lo mucho que le gustaban, el como se levantaban al son de sus caricias, su mano bajo y la puso entre mis piernas, justo en la unión de las mismas y yo sentí como el deseo se hacia liquido en mi interior, mi desesperación se hacia evidente y le suplique que por favor me liberara de ese tormento, y desabrocho mis pantalón y metió su mano, me dijo que le gustaba el sentir mi humedad y pronto metió sus dedos en mi, yo estaba solo esperando ese momento y el cielo pareció explotar, me dijo que le gustaba como mi vagina se contraía presionando sus dedos, pero yo quería sentirlo dentro, que nos fundiéramos en uno sólo y le rogué que me penetrara.

Tome su pene entre mis manos y le dije “por Favor, por favor quiero sentirte dentro”, el continuaba besando mis pechos, mordiéndolos, succionándolos, las sensaciones en mi cuerpo estaban a mil, me incorpore y lo recosté en el pasto y me senté sobre él lo guie a mi interior y sentí como milímetro a milímetro encajaba perfectamente en mi interior y nuestros movimientos se sincronizaron, le acaricie su pecho, y baje mi cabeza para robarle un beso, mi urgencia no tenía límite, me incorporé y guié mi mano a sus testículos, los acaricie y sentí como su miembro crecía más y mas dentro de mi, Mi vagina lo apretaba más y más, quería liberarse, pero el no quería parar, me pidió que me hincará en la hierba y me tomo por detrás, las sensaciones crecían, mi vagina escurría y en mi desesperación me aferraba a la hierba que estaba bajo nosotros, le pedí más y más, mis pezones estaban erectos y el los tomaba en sus manos, los apretaba luego tomaba mi cadera y me apretaba más a él; y seguimos moviéndonos el entraba y salía de mi y pronto explotamos juntos en un orgasmo sin fin, caímos exhaustos en la hierba, no importaba nada, la noche ya había caído y era cómplice de nuestro encuentro, las luces en los jardines llegaba tímida, como no queriendo interrumpir ese momento................................
Pronto el frío se coló en nuestros cuerpos enfriando poco a poco nuestra pasión y nos dimos un beso. Abrazados, viendo el cielo que se divisaba entre los arboles

miércoles, 4 de marzo de 2009

LAURA, LA VENDEDORA DE SEGUROS



Primero me presentaré, como ya lo he mencionado me llamo Laura, tengo 32 años, vivo al norte de la ciudad de México, soy agente de seguros de una importante compañía transnacional desde hace 3 años, soy viuda desde hace 4, bueno ahora la parte física, soy morena clara, ojos grandes y cafés, cabello liso y castaño, tengo una linda boca, mis senos son más bien grandes (110 cm), soy delgada y con una cintura que muchos han calificado de excepcional, concluyendo con un par de grandes piernas.

Mi historia comienza un año después de que mi marido murió, el dinero se había agotado y yo tenía una gran casa y muchas responsabilidades de las que hacerme cargo, así que tuve que regresar al trabajo, que dicho sea de paso, habían transcurrido algunos años desde mi último empleo. Conseguí trabajo en una Aseguradora bastante grande, vendiendo seguros para el retiro, lo cual hago con mucho gusto ya que me ha comenzado a ir bien.

Pero mi pequeña gran aventura comenzó al conocer a Alfonso, el hijo de una de mis mejores amigas, que apenas había comenzado a trabajar en una importante empresa, así que viendo la nueva oportunidad no podía dejarla pasar, es joven, con una brillante carrera por delante, con buen sueldo, soltero, en excelente condición física, así que era mi elección obvia para venderle uno de mis mejores planes de seguro y por supuesto obtener una jugosa comisión por ello.

Entonces, insistí mucho para poder hablar con él y ofrecerle un excelente trato para la contratación de su seguro, pero el muchacho se hizo del rogar, tuve que insistir durante 3 o 4 semanas para poder concretar la cita, ya que según él, tenía muchas ocupaciones, en ese momento sólo pensé que era un muchacho arrogante y pedante, pero después de mi octava llamada, por fin me dijo que podría platicar conmigo el siguiente sábado, y así fue, me preparé con mis mejores galas, un bonito saco azul, debajo de éste una blusa blanca que apenas dejaba entrever mi diminuto sostén blanco, una falda azul arriba de las rodillas, mi tanga azul de la suerte ( la que siempre uso cuando quiero concretar una venta) y unos zapatos igualmente azules que combinaban con mi atuendo.

En cuanto llegué a su departamento ya me estaba esperando Alfonso; él es un precioso hombre de 24 años, blanco, ojos verdes, 1.82 mts de estatura, un bien formado y fuerte cuerpo producto de sus años en el gimnasio, (esto lo se porque me lo contó durante su entrevista), estaba vestido con un short del tipo que usan los jugadores de basquetbol y una playera sin mangas que dejaba ver sus fuertes brazos, (fue en este momento cuando lo comencé a notar, ya que al principio pensaba que era muy chico para mi).

La entrevista comenzó y todo se desarrollo normalmente, hasta el momento en que pretendía cerrar el trato, todo estaba listo y le había dado una exposición magistral del plan de seguro, pero me dijo que debía consultarlo con la almohada y que tendría su respuesta en algún tiempo, así que más furiosa que contenta le dije con una gran sonrisa, “claro, es una decisión muy importante y tienes que pensarlo bien”, acto seguido me lo agradeció y me acompaño a mi auto para despedirme. Me sentía decepcionada y frustrada, pero ese mismo día tuve una segunda entrevista con una señora de edad avanzada que contrató un muy buen plan de seguro por el que obtuve una muy buena comisión, por lo que ya no le di tanta importancia a Alfonso.

Tras 3 semanas de espera, por fin recibí una llamada de aquel joven que me había dejado tan impresionada, era sábado y me dijo que estaba por la zona en la que yo vivo y que tenía algunas dudas adicionales sobre el plan que le había ofrecido y ese día tenía el tiempo suficiente para platicar sobre el tema, obviamente accedí a que me visitara en mi casa, pero al momento de colgar el teléfono entré en pánico ya que tenía puesto un pants y una playera horrible, dado que estaba realizando el aseo.

Me metí a bañar rápidamente, me cambié y me puse lo mejor que pude encontrar, una linda blusa color rosa y una falda mucho más corta que la que use la última vez, (esto es un truco recurrente en mi profesión), Finalmente después de 35 minutos, Alfonso llegó.

Lo invité a pasar inmediatamente y le ofrecí antes que nada algunas galletas con café para platicar, accedió gustoso y le pedí que tomara asiento en la sala mientras preparaba todo; no tardé mucho y en menos de 5 minutos tenía listo todo y le llevé el café con las galletas sobre una charola plateada, pero cometí un terrible error (claro, si hablamos del seguro, ya que en lo personal fue uno de mis mejores aciertos);

Cuando estaba a un par de metros de él, tropecé y derramé el café caliente sobre sus pantalones y camisa, la reacción fue inmediata, de un solo salto llegó a la mitad de la sale y se quitó la camisa; yo inmediatamente le ofrecí una disculpa y le dije que podía lavar su ropa y secarla en menos de 30 minutos, el accedió y le presté una bata que tenía, le dije que podía cambiarse en el cuarto contiguo, así lo hizo.

Un minuto después salió aquel hombre con la bata, que por cierto le quedó bastante chica, y me dio su ropa para ponerla a lavar.

Al regresar a la sala no pude dejar de notar su enorme equipo, que lucía ya un poco excitado por la situación, vaya si parecía grande, y si a mi hay algo que me pone a cien es un pene grande. Alfonso notó inmediatamente que no podía quitarle la vista de encima a aquel animal que tenía entre las piernas, así que decidió aprovechar la situación, súbitamente se puso de pie y me pidió un vaso de agua. Fui corriendo a la cocina y cuando regresé estaba ahí sentado con la bata entreabierta, cuando le dí el vaso de agua se pudo de pie, y mientras bebía la bata quedó totalmente abierta dejándome ver aquel hermoso cuerpo y una trusa negra con aquel miembro descomunal.

No puede contenerme y tome su pene con una de mis manos sobre la trusa, Alfonso respondió inmediatamente y se quitó de un solo movimiento la bata y me pidió que le quitara la trusa, accedí inmediatamente y me agaché para deslizar esa trusa por ese par de piernas que aunque estaban muy bien formadas, no eran nada en comparación del pedazo de carne que tenía frente a mí.

Casi como una reacción involuntaria, introduje su delicioso pene en mi boca, ya que como se los había comentado tengo una afición por los penes enormes, comencé a pasar ese pene por toda mi boca, yo gemía de placer, era justo lo que necesitaba en ese momento, ese enorme miembro que no podía soltar, mientras Alfonso solo me veía de pie, sonriendo maliciosamente cuando me dijo: “quiero que lo disfrutes, chúpamelo hasta que te canses”, esas palabras subieron aún más mi excitación y mientras ponía mis dos manos en su firme trasero, bajé mi boca para literalmente succionarle los testículos mientras su pene reposaba sobre mi rostro.

Así continué por otros quince minutos, disfrutando de aquel regalo que me había caído, sin decir una sola palabra, solo lamiendo y chupando si parar.

Cuando Alfonso se sintió ya más excitado, me ordenó que me pusiera de pie y me quitara toda la ropa, yo ya no era dueña de mi misma, en ese momento solo obedecía todas y cada una de las órdenes que Alfonso me daba; primero me pidió quitarme la blusa y la falda, dijo: “te quiero ver en ropa interior”, me pidió que pusiera música y bailara un poco para él, después me ordenó tajantemente: “quítate la tanga y el brassier”, yo lo hice inmediatamente dejándole ver todo mi cuerpo.

Alfonso me ordenó que me pusiera en posición de cuatro puntos, así lo hice inmediatamente, sometiéndome a todos los deseos de aquel chico que ya no tenía el menor respeto ni pudor, me penetró bruscamente y comenzó a hacerme el amor sin parar mientras con una de sus manos golpeaba mis nalgas y con la otra tomaba uno de mis senos.
Así continuo por algún tiempo, me hizo realizar 4 o 5 posiciones diferentes, pero cuando sentía que iba a llegar, saco su gran miembro y me ordenó abrir la boca, me dijo: “abre esa boquita que te voy a dar lo que más te gusta”, yo ya no podía esperar más, ya que me había venido 2 veces durante todo el acto y el simplemente no paraba, me metió su enorme verga casi hasta la garganta y ahí se vino, sentí un caliente y rico chorro que recorrió directamente mi garganta mientras Alfonso literalmente me cogía por la boca, sosteniendo mi nuca con ambas manos para que no pudiera hecharme para atrás (aunque yo no lo deseaba en lo más mínimo).

En cuanto término me pidió su ropa y se vistió inmediatamente, y me dijo que ya debía irse porque era muy tarde, pero que regresaría para terminar con nuestro asunto, y sin dejarme decir una sola palabra tomo sus cosas y se fue.

Este fue el inicio de uno de mis mejores clientes, ya que después regresó para cerrar el trato y traerme más amigos que “querían un seguro”

martes, 3 de marzo de 2009

VIDEO: DE PUNTA A PUNTA

Encuentro húmedo...



El calor en estas noches de Mayo es insoportable…

Quiero tomar una ducha fría para mitigarlo; además, tu cumpleaños se acerca y te prometí anticiparte algo y, que mejor que tomando una ducha para inspirarme.

Tu recuerdo viene a mí.

Me desvisto, entro a la regadera, el agua fría cae de golpe en mi cabeza, de ahí lentamente recorre mi cara, baja por mi cuello, toca mi pecho, roza mis pezones…

Tu recuerdo llega a mi más fuerte.

Disfruto esta ducha, así como tu imagen; cierro los ojos y evoco tú mirada, tu sonrisa, mientras me veo frente a ti, mordiéndome los labios y no aguantándome las ganas de besarte…

Enjabono mis manos con gel aromatizado en jazmines, rosas y musk, restriego la borla con jabón en mi espalda, mi abdomen…


Tú, sigues en mí.

El agua es más tibia al tacto en mi piel, mis ojos se entreabren para hacer más firme tu imagen…

Que ya no lo es, porque realmente estás aquí, percibiste mi sentir y has llegado…

Estás frente a mí, desnudo y con esa sonrisa tuya que me desarma completamente… Es tan delicioso tenerte aquí conmigo.



¡Te he extrañado tanto!
¡Te he necesitado demasiado!



Sigo embelesada de ti… Me das masaje en los hombros, te acercas a mi cuello y lo besas suave, despacio…

¡Me necesitas también!, lo siento en tus caricias.

Estás detrás de mi, el agua sigue recorriendo nuestros cuerpos, húmedos y ansiosos de besos, abrazos, caricias… El cuarto de baño es nuestro santuario por ahora…

Disfrutamos tanto de estos momentos, que sólo nos dejamos llevar.

Mis manos recorren tus caderas, tus manos hacen lo mismo con mis senos mientras tu boca busca la mía, ávida de mis besos, mi pasión… Pasión Inolvidable en ti.

Nuestras caricias van en aumento, nuestro calor hace más tibia el agua que nos recorre, ¡No importa!, no la sentimos, solo los dedos, palpando nuestra piel, recorriendo cada espacio, cada lunar, cada cicatriz…

Recuerdas mi cicatriz baja y la delineas con tus dedos, con tu lengua… Yo hago lo mismo con tu pequeña cicatriz, en donde solo tú y yo sabemos…

En ese lugar que tanto me excita…

Eres tan tierno y suave con tus dedos, con tu boca que, nuestro éxtasis va en aumento.

Me volteas a ti, quedamos frente a frente, nuestras miradas se funden, nuestras bocas se buscan, mis manos entrelazan tu cuello y las tuyas se aferran a mis caderas…

¡Ya sé lo que estás pensando Bimbollo!, así que solo me lo confirmas:



“Chaparrita, Me Encanta Perderme
en tus Caderas, en tus Senos…”



Con solo vernos ya sabemos lo que pensamos…

Me atraes hacia ti y nuestros labios se unen en un beso indescriptible; nos hace estremecer el sentir nuestras lenguas juguetear; mi lengua delinea tus labios húmedos, ansiosos por poseerme.

Tus manos son un rítmico vaivén desde mi espalda hasta mis caderas, mi pierna se enlaza con la tuya… Estoy húmeda, te siento excitado… El deseo y placer es mutuo.

Mis manos traviesas se posan en tu trasero, ¡Qué me encanta!, y tu lo disfrutas, te dejas llevar por mis movimientos, tu pierna roza mi sexo suavemente…

¡Estamos conectados completamente!, nos aferramos uno al otro, mis dedos recorren tu cuello, tu espalda, tu sexy trasero, y de frente llegan a su objetivo…

Tu sexo apacible es ahora un volcán casi en erupción.

Me detengo, no quiero que aún llegues al final… Tomo tu mano derecha y mojo tus dedos con mi saliva para que luego recorras mis pezones.

Lo mismo hago con tu mano izquierda, pero no con mi saliva, sino con mi esencia natural… ¡Ese detalle te encantó!...
Tú mismo hurgas un poco dentro de mí y esa humedad en tus dedos la llevas a tu sexo.

Estamos más que excitados, ansiábamos tanto un momento así, vivirlo a fondo, sentirlo intensamente, cubrir nuestros cuerpos con agua y juguetear al tiempo que recordamos nuestros encuentros… Al final, las palabras están de más…

¿Mr. Big, Recuerdas cuando me dijiste que estabas en práctica del abecedario y que ibas ya en la letra “F”? –Te pregunto yo-

De eso hace ya cinco meses, así que me susurras que ya terminaste con las letras y hasta al revés lo sabes…

Quien nos leyera ahorita, no sabría ni de qué estamos hablando, pero tú y yo perfectamente sabemos de qué se trata…

“¡Mmm!... Será una experiencia inolvidable Chaparrita, ya verás” -Me dices tú-

Ya no decimos nada solo nos abrazamos y te digo:



“Me dejaré entonces llevar por ti Corazón…”



Mi Delicia Terrenal, eres mi inspiración, has devuelto luz a mi existir, reavivaste la chispa en mis pensamientos, y hoy, que estamos aquí, unidos, no hay satisfacción más grande que ver esa sonrisa en tu rostro y tus manos acariciando mi cara… ¡Hazme Tuya! Te deseo tanto como tú a mí.

Dejemos otra vez huella el uno en el otro, de esos momentos tan íntimos, tan nuestros que solo Dios sabe cuándo se repetirán.

Nuestras miradas se buscan, estoy frente a ti, pegada a la pared, me levantas la pierna izquierda y lentamente entras en mí…

Te abrazo fuerte, nos besamos, nuestros cuerpos siguen su cadencia natural del momento…

¡No queremos que este candente
momento termine!

Nos aferramos más uno a otro; te mueves tan bien, que das en mi punto exacto…

Muerdo tus labios, nuestras lenguas húmedas juguetean nuevamente y al fin, llegamos al gran momento.

Al unísono terminamos…

Nos quedamos abrazados, besándonos, aún con el agua recorriendo nuestros cuerpos, por hoy, entregados a disfrutar en pleno.

No fue nuestra imaginación o algún sueño reprimido, realmente fui tuya, fuiste mío…

lunes, 2 de marzo de 2009

Tu fantasía relatada por mí…………….PRIMERA PARTE



Ayer en la tarde El me pidió que lo acompañara a la Universidad, tenía que realizar unos trámites en la rectoría, como yo no conocía el lugar, me dijo que terminando me llevaría a dar un recorrido, el se desocupó después de las 6:00, la noche empezaba a caer, y las luces en los jardines se empezaron a encender; me tomo de la mano y me fue explicando con esa voz que me encanta los distintos lugares por donde pasábamos, se empezaba a sentir ya el viento helado de la tarde y noto que yo tenía frío, por lo que me abrazó y continuamos caminando.

El parecía niño, contando anécdotas de su época de estudiante y a mi me fascina la forma que tiene de apasionarse en los temas que le gustan, llegamos a un jardín inmenso, todo a mi alrededor estaba verde, había árboles y setos altos, el lugar lucia vacío, por lo que me atreví y le pedí que me diera un beso, me abrazó y empezó a besarme en una forma lenta, tierna y al mismo tiempo me acariciaba con sus manos mi espalda y bajaba las manos para tocar mis nalgas y me apretó contra él.

Yo vestía a petición de él un pantalón negro y una blusa amarilla que a él le encantan así que los ánimos se encendieron y buscó entre el jardín el lugar más intimo y me condujo ahí, se quitó su chaqueta y la puso en el pasto y nos sentamos, continuamos besándonos y pronto la pasión se abrió paso, yo sentía la humedad entre mis piernas, sus manos en mis pechos, que metió a través de mi blusa y yo comencé a explorar su pecho, de vez en cuando la brisa helada llegaba hasta nosotros, pero era tanto el calor que desprendían nuestros cuerpos que era como la brisa del mar refrescante.

Me subió la blusa y me desabrocho el brasier, para tener acceso pleno a mis pechos y me empezó a besar, me dijo que le encantaban mis pezones, que se quería dar un festín y yo sólo arquee mi espalda para acercarlos a su boca ansiosa, yo sentía la humedad entre mis piernas, necesitaba sentir sus manos, y se lo dije, pero el me dijo que no me apresurara que teníamos tiempo y continuo yendo de un pecho al otro, besando, chupando, succionando, yo estaba a punto de tener un orgasmo y en mi delirio busque el cierre de su pantalón y lo abrí, busque entre su ropa y tome su pene con mi mano, el jadeo, le gustó la forma en que mi mano se cerró en su miembro y me dijo que le gustaba que lo acariciara justo ahí, me volví un poco más atrevida y poniendo mi mano en su pecho lo empuje para que se recostará y le dije que quería besarlo y le hice la pregunta que tanto le encanta “¿Te gustaría sentir mis labios rodeando tu pene?” y pronto me contestó que “siii”; así que me hinque a su lado y comencé a besar su pene, al momento de sentir mis labios rozándolo, emitió un suspiro que me llegó al corazón, y me dio la pauta para saber que era lo que le gustaba, los olores de nuestros cuerpos se confundían con el olor de la hierba de nuestro alrededor, la tarde cómplice de nuestro encuentro se oscureció un poco más para darnos la intimidad que necesitábamos.

Sólo nos llegaba el resplandor de las lámparas, por lo que me volví más atrevida y comencé a devorarlo con mi boca, el me pedía más, me decía lo mucho que le gustaba el sentir mis labios en su pene, y con mis uñas comencé a acariciarle entre las piernas mientras mi boca se daba un festín.

Pronto la urgencia dio paso y puso mi mano en mi cabeza y estableció su propio ritmo mi cabeza subía y bajaba, y sus caderas se levantaban, me dijo que quería vaciarse en mi boca, siempre tierno pensando en mi y yo accedí, quería demostrarle cuanto lo deseaba, cuanto lo amaba, y succione solo la punta de su pene y explotó en un orgasmo explosivo, nunca lo había oído gritar, pero fueron tan intensas sus emociones que no lo pudo ocultar, me recosté a su lado y comenzamos a besarnos.......................